Cada vez son más los ciudadanos con problemas de liquidez que no dudan en solicitar créditos bancarios por encima de los 30.000 euros. Los préstamos "millonarios" pueden alcanzar hasta los 80.000 euros y son productos que cada vez más bancos incluyen entre su listado de ofertas. Estos créditos personales o al consumo sirven para financiar desde la reforma del hogar hasta el pago de una deuda. Tienen un plazo de amortización de entre 5 y 10 años, y aplican intereses de hasta el 12%, entre uno y dos puntos superiores a los de préstamos por importes de menor cuantía.
Los créditos "millonarios" ofrecen algunas particularidades que los diferencian de otros productos crediticios, como la posibilidad de no pagar ningún tipo de interés durante un corto periodo de tiempo (en torno a los seis meses), poder pagar varias cuotas al año (12, 13, 14…), y elegir un tipo fijo o variable, en función de la modalidad seleccionada (cuando el tipo de interés es fijo, se determina en función del plazo solicitado para la devolución del préstamo).
Entre sus desventajas hay que destacar que las exigencias para su contratación son muy duras, y en la mayoría de los casos es necesario presentar las últimas nóminas, así como los resguardos más recientes de la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Además, si el importe del préstamo es superior a 30.000 euros, se debe formalizar ante notario, cuyos gastos ascienden a un 0,3% del importe solicitado. Ello sin contar con las comisiones, que la mayoría de entidades evalúa entre el 1 y el 5 por ciento, especialmente en concepto de apertura.
Un aspecto que debemos tener en cuenta al contratar uno de estos créditos "millonarios" es su plazo de amortización, que ronda los cinco años. Al ser relativamente corto, hace que la cantidad mensual que haya que abonar sea muy elevada, lo que puede generar un alto grado de endeudamiento al demandante. Por ello, conviene pensarlo bien antes de suscribir uno de estos contratos.
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